Negra, lisa, y te queda bien.
Con jean o con pantalón de vestir. Sola en verano o abajo de una campera. A la oficina, a cenar, a tomar algo un viernes. Es la única prenda del cajón que no te obliga a decidir nada.
Una remera negra cuesta lo que dura. Estas son las cinco cosas que separan una básica que tirás en seis meses de una que te dura años.
Es la básica que agarrás sin pensar. Y cuando la tenés, no querés que sea la única.
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